Shopping para olvidar

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Luego, después de meses de hambruna, me comí una hamburguesa gigante, con sus respectivas papas y refresco. También un pay de Oreo como postre. Lamento decirles que la comilona me cayó como bomba en el estómago, y luego me tuve que tomar un Alka-Seltzer pero, ¡qué rico me supo!

Hay quienes beben, hay quienes duermen y hay quienes nos vamos de shopping. Lo sé, se supone que uno debe hacer frente los problemas con madurez y entereza, pero caray, no siempre me sale. Tomé el dinero que tenía reservado para los gastos de Europa y el fin de semana (que en teoría, hubiera sido el de mi boda) me gasté una buena parte para enfrentar la soledad con ropa nueva.

Me compré varios pantalones y blusas para la oficina, dos pares de zapatos, dos vestidos como para el fin de semana, cositas de maquillaje, accesorios, y dos bolsos: uno de Coach y otro de Michael Kors.

Luego, después de meses de hambruna, me comí una hamburguesa gigante, con sus respectivas papas y refresco. También un pay de Oreo como postre. Lamento decirles que la comilona me cayó como bomba en el estómago, y luego me tuve que tomar un Alka-Seltzer pero, ¡qué rico me supo!

Para protegerme de las miradas extrañas que recibiría el lunes en la oficina me fui lo más arreglada posible.

Recé: pedí por mí y por Javier, porque nos mantuviéramos unidos y porque la gente no fuera muy malvada o burlona.

La vida sigue.

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